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JUTBAS AÑO 1995 (Mezquita At-Taqua de Granada -Andalucía-)


 

 

 

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Mezquita

Mezquita At-Taqwa de Granada (Andalucía)

 

5 de Junio de 1995

Jutba impartido por:
Sheij Hamid Umar al Waly (Imam de Mezquita At-Taqua)

Traducido del árabe por:
Sheikj Zakarya al-Qurtubi

 

PRIMER JUTBA

Las alabanzas son para Al-lah, Aquel que nos ha guiado al Islam. Y la paz y las bendiciones para el más noble de los hijos de Adán, nuestro amado maestro Muhammad (s.a.w.), aquel al que Al-lah le ha otorgado la dulzura y el bien.

Atestiguo que no hay más dios que Al-lah, sólo y sin asociado, El Compasivo. Y atestiguo que Muhammad (s.a.w.) es Su siervo y Mensajero.

¡Hombres! Vosotros tenéis unos límites, deteneos ante ellos y tenéis unas metas, llegad hasta ellas. Ciertamente el creyente se encuentra ante dos temores, uno es la parte de su vida que ya ha transcurrido y no sabe lo que Al-lah ha hecho; y el otro, lo que le queda de plazo y es desconocedor de lo que Al-lah ha decretado en ella.

Que tome pues, el siervo de él mismo para sí mismo; de su dunia para su ájira; de su juventud para su vejez, y de su vida para su muerte. Y por Aquel que tiene a Muhammad (s.a.w.) de Su mano, que no habrá excusa después de la muerte, y no habrá después de éste mundo otra morada que el Jardín y el Fuego.

Y estas son palabras del Profeta (s.a.w.) entresacadas de sus jutbas y mencionadas por el Yáhidh en su libro Al-Bayan.
¡Hermanos en Al-lah! debéis tener dulzura, contener vuestra ira, y perdonar a la gente. Como dice Al-lah, El Altísimo: “Los que contienen la ira y perdonan a la gente. Y Al-lah ama a los bienhechores”.

“Acepta el perdón, manda lo reconocido y no te enfrentes a los ignorantes”.

“Responde con la mejor actitud. Y aquel con el que tenías una enemistad, trátalo como si fuera un gran amigo. Y esta categoría no la reciben sino los pacientes y los que tienen una suerte inmensa”.

“Los que demuestran una gran resolución en los asuntos son los que tienen paciencia y saben perdonar”.

Se ha transmitido de Aishah (r.a.) que dijo el Mensajero de Al-lah (s.a.w.): “Verdaderamente, al-lah es dulce y le gusta la dulzura en todos los asuntos”.

Y también se transmitió de ella que dijo el Profeta (s.a.w.): “Al-lah es dulce y le gusta la dulzura. Y le da al que es dulce lo que no le da al que es violento ni a ningún otro”.

Y de ella misma se transmitió que dijo el Profeta (s.a.w.): “La dulzura siempre que está presente en alguna cosa, es para adornarla y si se despoja de ella se afea”.

¡Hermanos en Al-lah! debéis, por lo tanto, tener presente en vuestras acciones la dulzura, la paciencia y el perdón a los demás como causa para que Al-lah nos perdone a nosotros.

Rogamos y esperamos de Al-lah que nos otorgue a todos los musulmanes Su perdón y se compadezca de nosotros con Su misericordia, y que nos haga de aquellos que Al-lah y Su Mensajero han descrito con esas cualidades. Y pedid el perdón para todos los musulmanes.

SEGUNDO JUTBA

Las alabanzas son para Al-lah. Atestiguo que no hay más dios que Al-lah y atestiguo que Muhammad (s.a.w.) es Su siervo y Mensajero, que la paz y las bendiciones sean para él, para su familia y seguidores.

¡Hermanos en Al-lah! Temed a Al-lah y sed precavidos. Y sabed que la desobediencia frecuente puede traer consecuencias peligrosas. Por ello, fueron transformados los cuerpos de la creación de los hijos de Adan en monos y cerdos, otros perecieron por el grito y el viento, a otros se los tragó la tierra, mientras que otros murieron ahogados. ´Todo ello debido a la desobediencia a Al-lah, el Altísímo, y la falta total del seguimiento a sus enviados, sobre ellos sean la paz y las bendiciones.

Al-lah dice en el Corán: “Que tengan cuidado aquellos que discrepan de su mandato porque les puede suceder una prueba dura o les puede sobrevenir un castigo doloroso”.

Y sabed, siervos de Al-lah, que el Altísimo ha ordenado a Su Mensajero en el perdón a los hombres y en el apartarse de los ignorantes.

Dijo Al-lah: “Acepta el perdón, manda lo reconocido y no te enfrentes a los ignorantes”.

“¡Y practica el perdón!”.
“Que perdonen y que no se lo tengan en cuenta. ¡Acaso, no os gustaría que Al-lah os perdonara a vosotros?”.

“Los que perdona a la gente y Al-lah ama a los bienhechores”.

Se transmitió de Aisha (r.a.) que le preguntó el Mensajero de Al-lah (s.a.w.): “¿Has tenido algún día más duro que el día de la Batalla de Uhud?

Contestó: “El trato que he recibido de tu pueblo ha sido el más duro de cuantos he recibido de ellos el día del Aqaba cuando me dispuse a exponer mi mensaje a Ibn Ylil Ibn Abdi Kulal y no me respondió como yo deseaba. Así que me marché profundamente entristecido y cabizbajo hasta el punto de perder la noción de mi caminar, cuando de pronto me vi en el lugar llamado el cuerno del zorro. Levanté mi cabeza y tenía una nube encima que me daba sombra y al mirarla estaba el ángel Yibril (a.w.) sobre ella y me llamó diciendo: Al-lah ha oído lo que te ha dicho tu pueblo y como te ha respondido y te ha enviado el ángel de las montañas para que le ordenes hacer con ellos lo que quieras.

Me llamó entonces el ángel de las montañas, me saludó y después me dijo: “¡Muhammad! Al-lah ha oído lo que te ha dicho tu pueblo. Yo soy el ángel de las montañas y mi Señor me ha enviado para que me ordenes hacer lo que quieras. Si lo deseas, los puedo aplastar entre las dos montañas.

Dijo el Profeta (s.a.w.): “Sin embargo podría ser que de su descendencia, Al-lah saque de entre ellos al que adora a Al-lah solamente y sin asociarle nada”.

Al-lah hizo realidad el deseo de Su Profeta (s.a.w.), sacando de entre ellos a los verdaderos creyentes que acatan los mandatos de Al-lah y de Su Mensajero (s.a.w.).

Aquí podemos observar, hermanos, la ponderación, la paciencia y la ausencia total de venganza del Profeta (s.a.w.). Y dice Al-lah en el Corán: “Ha venido a vosotros un mensajero de entre vosotros mismos y es penoso para él que sufráis algún mal. Él está empeñado en vosotros y con los creyentes es benévolo y compasivo”.

Dejémonos llevar pues, por su guía y pedir bendiciones por él, que quien pide por él una vez, Al-lah lo bendice por ello diez veces. ¡Al-lahumma salli alá Muhammad wa alá áli Muhammad kama salaita alá Ibrahimma wa ala áli Ibrahimma fil alamin innaka hamidun majid!

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30 de Junio de 1995

Jutba impartido por:

Sheij Hamid Umar al Waly (Imam de Mezquita At-Taqua)

Traducido del árabe por:

Sheikj Zakarya al-Qurtubi

PRIMER JUTBA

Las alabanzas son para Al-lah, a Él alabo y le pido la ayuda, el perdón y la guía; creo en Él, no lo niego, y me enemisto con quien niega Su existencia y cubre Su realidad. Atestiguo que no hay más dios que Al-lah, solo y sin asociado. Y atestiguo que Muhammad (s.a.w.) es Su siervo y Mensajero, que Al-lah le bendiga y le de paz, así como a su buena familia y descendencia y a todos sus compañeros.

¡Hermanos míos en Al-lah!, os aconsejo, igual que a mi mismo, en el temor de Al-lah, ya que eso es lo mejor que puede aconsejar un musulmán a otro musulmán. Y aquel que atiende y repara en aquello que hay entre él y su Señor, tanto en lo público como en lo secreto de los asuntos con la única intención de buscar la Faz de Al-lah, sirve todo ello para él de recuerdo en esta vida y perdura después de la muerte cuando uno necesite de aquello que ha hecho de bien. Y todo cuanto haga de mal, se abatirá sobre él aunque haya pasado largo tiempo de aquello que hizo.

¡Siervos de Al-lah!, tratad de estudiar y comprender el Din de Al-lah, pues quien no lo sabe ni lo comprende no puede tener temor de Al-lah. Y dice Al-lah, el Altísimo: “No temen a Al-lah de entre sus siervos, sino los que saben y conocen”. (Creador: 28).

De manera que si uno de nosotros no sabe realmente que, por ejemplo, la oración de la noche (Isha) en grupo tienen la misma recompensa que la del que se pasa media noche en pie en oración, y que nuestra oración del amanecer en grupo tiene la misma recompensa que la del que está toda la noche en vela haciendo oración. Si no se interesa ni vela por ello, es porque no sabe el gran bien que le puede aportar.

Y si no sabe lo que conlleva de recompensa la atenta observancia del Yumua con sus condiciones y normas, el perdón de las faltas, y los altos grados que él puede alcanzar en la otra vida, si no lo observa, ni no se queda apesadumbrado cuando pierde alguna de sus sunnas, sino que por el contrario, se queda corto en el cumplimiento alcanzando un solo rakat de la oración del Yumua, habiendo hecho el wudu y no el gusul y asistiendo con la misma ropa que ha estado trabajando, pues aunque esto esté permitido en los casos de extrema necesidad, le será de poca aportación su falta de interés en todo cuanto hay de excelencias y favores en la observación y cuidado de las normas de la oración del Yumua; especialmente si se realiza de manera insistente.

Se transmitió de Abdullah Iabn Silám (r.a.), que oyó decir al Profeta (s.a.w.) estando subido al mimbar: “¿Qué tendría de malo si cada uno de vosotros comprara dos prendas de vestir para el día del Yuma sin que fuesen las de su trabajo?”.

¡Siervos de Al-lah! Temed a Al-lah y que sepáis que el día del Yumua es un gran día. Tiene un inmenso favor y es un día de fiesta. Con todo ello, ¿Cómo podemos dejar pasar los meses sin cambiar nuestra ropa en el día del Yumua? Y añadiendo también, el continuo retraso en la asistencia.

Por lo tanto, siervos de Al-lah, es una obligación nuestra aprovechar la ocasión del día del Yumua, tomando un gusul y cambiando nuestras ropas. Y de poder ser, que la ropa que nos pongamos sea diferente al estilo occidental. Todo ello nos llevaría a conseguir un buen nivel alejando así el estado de ser negligentes con el día del Yumua.

De cualquier manera, siervos de Al-lah, es preciso que os intereséis por éste día más de lo que lo estáis haciendo, especialmente en lo referente al cambio de ropa, el uso de perfume, el gusul y la limpieza del cuerpo, cortarse las uñas, recortar el bigote y depilar las axilas en tan glorioso día. Importante lo es también, dirigirse hacia la mezquita antes del mediodía, para evitar los retrasos. Y todo ello, conforme a vuestras posibilidades.

Y que Al-lah nos perdone a todos.

SEGUNDO JUTBA

Las alabanzas son para Al-lah. Atestiguo que no hay más dios que Al-lah y atestiguo que Muhammad (s.a.w.) es Su siervo y Mensajero. ¡Oh, Al-lah, bendice a Muhammad, a su familia y compañeros y concédeles la paz!

¡Siervos de Al-lah! Temed y obedeced a Al-lah en aquello que os ha ordenado y absteneos de lo que os ha prohibido. Y os prevengo de dejar el Yumua, pues en un relato de Ibn Maya se transmitió de Yabir (r.a.) que dijo: “Nos habló el Mensajero de Al-lah (s.a.w.) diciendo: “¡Hombres!, volveos y arrepentíos a Al-lah emprendiendo las buenas acciones antes de que muráis. Como practicar lo que os une con vuestro Señor en cuanto a su recuerdo, o la sádaqa, tanto en secreto como en público, ya que ello os eleva y ayuda en vuestro caminar.

Sabed que Al-lah os ha hecho obligatorio el Yumua en este sitio, en este día, en este mes, en este año, así hasta el día del Juicio. Pues, quien lo dejara menospreciándolo, estando yo en vida, o después de mi muerte habiendo un imam justo u opresor. A ese Al-lah no le beneficiará ni le dará báraka en sus asuntos, ni en el salat, ni en su zakat, ni en la peregrinación, ni en el ayuno…Y no tendrá escapatoria mientras no se gire a Al-lah y le pida el perdón. Pues, quien se giró a Al-lah, Al-lah se gira hacia él.

¡Siervos de Al-lah! No seáis negligentes con el Yumua. Ya que a Al-lah el Altísimo, Aquel que os ha hecho obligatorio el Yumua, no se le escapa quien de vosotros es el interesado realmente por el Yumua y quien es el negligente y descuidado. Y buscad con verdaderao deseo y anhelo el gran bien que Al-lah tiene. Y que Él nos perdone a todos. AMIN.

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7 de Julio de 1995

Jutba impartido por:

Sheij Hamid Umar al Waly (Imam de Mezquita At-Taqua)

Traducido del árabe por:

Sheikj Zakarya al-Qurtubi

PRIMER JUTBA

Las alabanzas son para Al-lah, Aquel que se ha complacido con el Din del Islam para nosotros de entre todos los demás. Y de entre todos los enviados, ha escogido especialmente para nosotros a Muhammad (s.a.w.).

Atestiguo que no hay más dios que Al-lah, solo y sin asociado, dotado de majestad y de honorabilidad de gran perdón e indulgencia. El dador de inmensos dones, Y atestiguo que Muhammad (s.a.w.) es Su siervo y mensajero, al que Al-lah ha honrado y preferido sobre el resto se Sus criaturas y con él ha sellado la profecía y el mensaje de una manera impecable. Y que la paz y las bendiciones sean para nuestro maestro Muhammad, Para su familia y compañeros rectamente guiados.

¡Siervos de Al-lah! dice nuestro Señor, El Altísimo, en Su generoso Corán:

Ciertamente Al-lah y sus ángeles bendicen al Profeta, vosotros que creéis, bendecidle y pedid una verdadera paz para él”. (Los partidos: 56).

Con esta aleya generosa, Al-lah, el Altísimo, honra a Su Profeta, nuestro maestro Muhammad (s.a.w.) durante su vida. Y también le ha hecho perdurar éste honor hasta el Último Día.

Al-lah nos informa que él bendice a nuestro maestro Muhammad (s.a.w.), y que Sus ángeles también bendicen a Muhammad (s.a.w.). Y ha ordenado a Sus siervos creyentes, que pidan paz y bendiciones para Muhammad (s.a.w.).

La bendición de Al-lah es Su misericordia y complacencia; la de los ángeles es la invocación y la petición del perdón; y la de la Umma es la invocación y la inmensidad de su misión (s.a.w.).

Dijo Al-lah, El Altísimo, en Su generoso Libro:

Y hemos elevado de categoría tu recuerdo”. (La Apertura: 4).

Así pues, no tenemos más remedio que recordar y pedir paz y bendiciones por nuestro maestro Muhammad (s.a.w.) en el adhan y en el iqáma, así como en la oración tashahhud), jutbas y contratos entre los musulmanes.

Coinciden todos los musulmanes en que la petición de paz y bendiciones por el Profeta es obligatoria una vez en la vida, y que después de esa obligatoriedad lo es también cada vez que lo son las sunnas firmes, como la del salat impar (witr). Y que no se deja de hacer por los muchos beneficios que ello conlleva.

En cuanto a la cualidad o forma de la bendición de nuestro maestro Muhammad (s.a.w.), relató Málik de Abu Mas’ud, Al-Ansari que dijo: “Vino a nosotros el Mensajero de Al-lah (s.a.w.), estando reunidos con Saad Ibn U’bada y le dijo Bashir Ibn Saad: “Nos ha ordenado Al-lah que pidamos bendiciones para ti, Mensajero de Al-lah, ¿pero cómo lo hacemos?”

El Mensajero de Al-lah (s.a.w.) se mantuvo en silencio hasta tal punto, que deseamos no se lo hubiese preguntado. Después dijo el Mensajero de Al-lah (s.a.w.), decid:

¡Al-lahumma salli alá Muhammad wa alá ali Muhammad kamá sallaita alá Ibrahim wa alá ali Ibrahhim, wa bárik alá Muhammad wa alá ali Muhammad kaá barkta alá Ibrahim wa alá ali Ibrahim fil-á’lamin innaka hamídum mayíd! (Al-lah, colma con Tu gracia a Muhammad y a la familia de Muhammad como bendijiste a Ibrahim y a su familia, en los mundos. Tú eres (Al-lah) infinitamente digno de alabanza y glorificación).

SEGUNDO JUTBA

Las alabanzas son para Al-lah, Señor de los mundos. Atestiguo que no hay más dios que Al-lah, sólo y sin asociado y atestiguo que Muhammad (s.a.w.)es Su siervo y Mensajero.

¡Siervos de Al-lah! en cuanto a las excelencias de pedir bendiciones por el Profeta (s.a.w.), han aparecido en este sentido, más de ciento veinte hadices. Y la gente de conocimiento y de bien rivalizan en escribir sobre tan noble asunto. Así pues, busquemos la baraka aunque sea un poco tan solo, en ello.

Se ha transmitido del Profeta (s.a.w.) que dijo: “Quien me bendice a mi una vez, Al-lah lo bendice a él diez veces”.

Dijo Sahi Ibn A’bdullah: “La bendición sobre Muhammad (s.a.w.), es el mejor de los actos de adoración, porque Al-lah el Altísimo se ha ocupado de ello, lo mismo que sus ángeles y después ordenó hacerlo a sus creyentes, los demás actos de adoración no son así.

Y dijo Abu Suleimán: “Quienquiera pedir algo a al-lah, que lo haga empezando por pedir bendiciones por el Profeta (s.a.w.), después que pida su necesidad y que termine pidiendo de nuevo bendiciones por el Profeta (s.a.w.). Y Al-lah el Altísimo acepta las dos bendiciones y no rechaza lo que ha pedido entre ambas”.

Se transmitió de Said Ibn Al-Musayyib que Umar Ibn Al-Jattab (r.a.) dijo: “La petición no llega a Al-lah, si antes no se piden bendiciones por el Profeta (s.a.w.)”.

En un hadiz noble el Profeta Muhammad dijo: “Quien pida bendiciones para mi en un libro, los ángeles no cesarán de pedir bendiciones para él, mientras mi nombre permanezca en ese libro”.

¡Hermanos en Al-lah!, prestad atención, por lo tanto, a las bendiciones por el Profeta (s.a.w.), y persistid en ellas siguiendo su sunnah. Y cuantas más veces se repita al oír su nombre (s.a.w.), tanto mejor.

¡Pedimos a Al-lah, el Sublime, el Poderoso, que nos haga seguidores de la sunnah y que nos haga abundar en las bendiciones sobre el Profeta (s.a.w.), su familia y todos sus compañeros. Pedid el perdón a Al-lah, para mí y para vosotros, así como para todos los musulmanes. Amin.

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21 de Julio de 1995

Jutba impartido por:

Sheij Hamid Umar al Waly (Imam de Mezquita At-Taqua)

Traducido del árabe por:

Sheikj Zakarya al-Qurtubi

PRIMER JUTBA

Las alabanzas son para Al-lah, Atestiguo que no hay más dios que Al-lah y atestiguo que Muhammad (s.a.w.) es su siervo y mensajero.

¡Oh Al-lah!, bendice a nuestro maestro Muhammad, a su familia, a todos sus compañeros y dales la paz!

Dice Al-lah, el Altísimo, en Su generoso Corán:

¿Acaso el que es creyente es como el corrupto? No son iguales. En cuanto a los que creyeron y obraron rectamente, tendrán Jardines por morada y les servirán de presentes como recompensa por aquello que hicieron.

En cuanto a los corruptos, su morada será el Fuego. Siempre que quisieran salir de él, serían devueltos de nuevo y se les diría: Probad el castigo del Fuego, aquel que vosotros desmentíais.” (La Postración: 18-20).

Debemos dar alabanzas a Al-lah por todas las gracias y dones que nos ha otorgado, y cuyo número solamente Él puede determinar. Y también dar alabanzas por el don del imán, agradeciéndoselo para que nos lo aumente. Como Al-lah dice en el Corán: “Si sois agradecidos os incrementaré”.

¡Hermanos en Al-lah! Temed a Al-lah y emplead vuestro tiempo en la obediencia a Él, agradeciéndoLe los dones que os ha otorgado con verdadera fe y morir en ella por el favor y la generosidad de Al-lah.

SEGUNDO JUTBA

Las alabanzas son para Al-lah solamente. Atestiguo que no hay más dios que Al-lah y atestiguo que Muhammad (s.a.w.) es Su siervo y mensajero.

¡Oh Al-lah!, bendice al Profeta, a su familia, a todos sus compañeros y dales la paz!

Dice Al-lah, el Altísimo, en el Sagrado Corán:

¡Vosotros los que creéis! Temed a Al-lah, ciertamente, Él está bien informado de lo que hacéis.

Y no seáis como aquellos que se olvidaron de Al-lah, pues, realmente se olvidaron de si mismos, Esos son los corruptos. Y no será igual la gente del Fuego que la gente del Jardín. La gente del Jardín será será de los triunfadores”. (La Reunión: 18-20).

¡Hermanos en Al-lah! Debemos percatarnos de esta diferencia y actuar para el día de mañana que será el día del Juicio.

¡Pedimos a Al-lah, El Altísimo, que nos haga de la gente del Jardín por Su favor y Su generosidad. Ciertamente, El está cerca y responde a la petición!

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4 de Agosto de 1995

Jutba impartido por:

Sheij Hamid Umar al Waly (Imam de Mezquita At-Taqua)

Traducido del árabe por:

Sheikj Zakarya al-Qurtubi

PRIMER JUTBA

Las alabanzas son para Al-lah, Aquel que nos ha honrado con la fe y se ha complacido con el Islam como Din para nosotros, sin que acepte otro que no sea ese. Atestiguo que no hay más dios que Al-lah, sólo y sin asociado y atestiguo que Muhammad (s.a.w.) es su siervo y mensajero. Y pido que la paz y las bendiciones sean para Muhammad (s.a.w.), así como para su familia y compañeros y todos cuantos le hayan seguido con el bien.

Dice Al-lah, El Altísimo en el Corán:

Para los emigrados pobres, los que se vieron forzados a dejar sus hogares y sus bienes en la búsqueda del favor y de la aceptación de Al-lah y los que ayudaron a Al-lah y a su Mensajero. Esos son los sinceros. Y los que, antes que ellos, se habían asentado en la Casa (Medina) y en la creencia, aman a quienes emigraron a ellos y los prefieren a sí mismos aún estando en extrema necesidad. El que está libre de su propia avaricia… Esos son los que tendrán éxito. Y los que han venido después de ellos dicen: ¡Señor nuestro! Perdónanos a nosotros y a nuestros hermanos que creyeron antes que nosotros y no pongas en nuestros corazones ningún rencor hacia los que creen. ¡Señor nuestro! Realmente Tú eres Clemente y Compasivo”. (La Reunión: 8-10).

¡Siervos de Al-lah! Ved pues, el ejemplo de aquellos que abandonaron sus casas, bienes, familias y patria, Todo por amor a Al-lah y a su Mensajero.

Como ejemplo de ello, sirva decir que había quien ataba a su estómago una piedra, de manera que aliviara el hambre que padecía…

A esos se refiere Al-lah como los auténticamente veraces. Los que emigraron de Meca a Medina.

¡Siervos de Al-lah! Ved, por otro lado, la situación de los auxiliares (Ansar). Los que se afincaron en Medina antes de la llegada de los emigrantes, estos les brindaron un espléndido recibimiento ayudándoles en todos los problemas que se les plantearon, con hermanamientos específicos entre ellos y tomar parte en la herencia hasta que llegó el Corán con el mandato de que la herencia quedaba restringida a los familiares exclusivamente.

Se transmitió de Abu Huraira (r.a.) que un hombre recibió un huésped una noche en su casa y no tenía de comer excepto para él y sus hijos. De manera que le dijo a su mujer: Duerme a los niños y apaga la luz de la lamparilla. Después acerca al invitado lo que tengas de comer. Y por este motivo fue revelada la aleya mencionada anteriormente.

Después dijo Al-lah: “El que esté libre de su propia avaricia…esos serán de los triunfadores”.

Se ha dicho que la avaricia se refiere a no pagar el Zakat. Y también a la injusticia; como dice el Profeta (s.a.w.): “Protegeos de la injusticia ya que es oscuridad en el Día del Juicio. Y protegeos de la avaricia puesto que es lo que ha hecho perecer a vuestros predecesores induciéndoles a derramar su sangre y hacer lícito lo que estaba prohibido”.

¡Siervos de Al-lah! Que vuestra emigración y la separación de vuestras familias y hogares sea con verdadera sinceridad por Al-lah y su Mensajero (s.a.w.). Ya que realmente Al-lah no acepta sino lo que es puero y sincero. Y que hagáis un recibimiento sincero a todo aquel de entre los musulmanes que emigre a vosotros. ¡Pidamos el perdón a Al-lah para todos los musulmanes!.

SEGUNDO JUTBA

Las alabanzas son para Al-lah. Atestiguo que no hay más dios que Al-lah y atestiguo que Muhammad (s.a.w.) es su siervo y Mensajero.

¡Creyentes! Dice Al-lah: “Y los que han venido después de ellos dicen: ¡Señor nuestro! Perdónanos a nosotros y a nuestros hermanos que creyeron antes que nosotros…”.

Se refiere a los seguidores y cuantos hayan entrado en el Islám hasta el Día del Juicio.

Y esos son los ejemplos que ponemos a los hombres, pero sólo los que saben los comprenden”. (La Araña: 43).

Se transmitió de Yábir Ibn ‘Abdillah, Al-lah (r.a.), que dijo el Profeta (s.a.w.): “El verdadero sabio, aquel que conoce a Al-lah, es el que actúa obedeciendo Sus mandatos y se aparta de Sus prohibiciones que son causa de Su enojo”.

¡Hermanos en Al-lah! Temed a Al-lah y alejaos de la avaricia. Ocupaos de aquello que complace a Al-lah, Él Altísimo. Y que Al-lah nos perdone a todos. Amin.

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25 de Agosto de 1995

Jutba impartido por:

Sheij Hamid Umar al Waly (Imam de Mezquita At-Taqua)

Traducido del árabe por:

Sheikj Zakarya al-Qurtubi

PRIMER JUTBA

Las alabanzas son para Al-lah, Señor de los mundos. Atestiguo que no hay más dios que Al-lah, sólo y sin asociado y atestiguo que Muhammad (s.a.w.) es su siervo y mensajero. ¡Oh Al-lah!, bendice a Muhammad el Profeta iletrado, así como a su familia y compañeros y dales la paz!

Relató Al-Buhari que se transmitió de Abdullah ibn Umar (r.a.) que dijo: “He oído decir al Profeta (s.a.w.): “Ciertamente Al-lah se acercará al creyente, lo cubrirá con su sudario y le preguntará: “¿Conoces esta falta o esta otra…? Y contestará: ¡Si, oh mi Señor! Y así reconocerá todas sus faltas y se verá a sí mismo perdido. Y dirá El Altísimo: “Te cubrí las faltas en Dunia (el mundo) y Yo te las perdono hoy en al-‘ajirat (la otra vida)”.

Al-hamdu lil-lah quien ha cubierto nuestras faltas en este mundo y nos las perdonara en el otro. Pedimos a Al-lah El Altísimo, que por su favor y generosidad, haga que nosotros al igual que todos los musulmanes, seamos de los que Al-lah cubra sus faltas en este mundo y las perdone en el otro. Amin.

¡Hermanos en Al-lah! Debemos pedir al Altísimo que nos libere de la asiduidad en cometer las faltas y girarnos a Él, arrepintiéndonos de ellas. Así pues, pedimos a Al-lah que nos acepte el arrepentimiento y tenga compasión con todos nosotros, ya que Él es El Compasivo y El que acepta el arrepentimiento. Amin.

SEGUNDO JUTBA

Las alabanzas son para Al-lah. Atestiguo que no hay más dios que Al-lah y atestiguo que Muhammad (s.a.w.) es su siervo y mensajero.

Relató al-Bujari que se transmitió de Abdul-lah ibn Umar (.r.a.) que el Mensajero de Al-lah (s.a.w.), dijo: “El musulmán es hermano del otro musulmán, ni es injusto con él ni lo entrega a sus enemigo. Y quien acude en ayuda de su hermano, Al-lah acude en ayuda de él. Y quien saca a un musulmán de un apuro o de una situación grave, Al-lah lo sacará a él de otra en el Último Día”.

¡Hermanos en Al-lah! Temed a Al-lah y poned atención a este gran bien que ha puesto entre vosotros, en cuanto a la mutua compasión, colaboración y cubrir las faltas unos de otros.

¡Hermanos en Al-lah! Temed a Al-lah y poned atención a este gran bien que ha puesto entre vosotros, en cuanto a la mutua compasión, colaboración y cubrir las faltas unos de otros.

¡Que Al-lah nos beneficie con la enseñanza del Islam, ya que Él está cerca y responde a la llamada, El dotado de Majestad y Generosidad!. Amin.

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22 de Septiembre de 1995

Jutba impartido por:

Sheij Hamid Umar al Waly (Imam de Mezquita At-Taqua)

Traducido del árabe por:

Sheikj Zakarya al-Qurtubi

PRIMER JUTBA

Las alabanzas son para Al-lah, Señor de los mundos. Atestiguo que no hay más dios que Al-lah, sólo y sin asociado, El Rey, El Verdadero, El Clarividente. Y atestiguo que Muhammad (s.a.w.) es su siervo y mensajero, el veraz, el fiel.

¡Al-lah, bendice a Muhammad (s.a.w.), a su familia y compañeros; a sus esposas y descendencia y a todos cuantos le han seguido con bien hasta el Día del Juicio!

¡Hermanos! Temed a Al-lah y acercaos a Él con las más virtuosas y sinceras de las acciones de forma constante y antes de que sea demasiado tarde. Acercaos a Al-lah, El Altísimo, con la observación cuidadosa del Yumua y teniendo una inmensa consideración con él como corresponde a su categoría.

Se transmitió de Abu Musa Al-Ashari (r.a.), que dijo el Mensajero de Al-lah (s.a.w.): “Los días serán reunidos en su forma, pero el día del Yumua aparecerá como una flor luminosa en la que su gente se deslizará por él siendo iluminados como la novia cuando va a ocupar su hermoso trono, Andarán en su luz y sus colores serán como el de la nieve blanca, y su aroma como el del almizcle. Andarán por las montañas del Kafur (sustancia de aroma.embriagador) y los hombres y los genios se quedarán mirándolos admirados hasta entrar en el Jardín, sin que nadie se mezcle con ellos, excepto los almuédanos meritorios”. Lo relató At-Tabaraní e Ibn Juzaima.

SEGUNDO JUTBA

Las alabanzas son para Al-lah. Atestiguo que no hay más dios que Al-lah y atestiguo que Muhammad (s.a.w.) es el Mensajero de Al-lah.

¡Al-lah, bendice al profeta iletrado, así como a su familia y compañeros y dales la paz!

¡Hermanos en Al-lah! Se transmitió de Abdullah Ibn Salám que dijo: “Dije; y el Mensajero de Al-lah (s.a.w.), estaba sentado: Ciertamente encontramos en el Libro de Al-lah, El Altísimo, una hora en la que todo aquel siervo creyente que en oración pidiera algo a Al-lah se lo concedería.Dijo Abdullah señalando al Mensajero de Al-lah (s.a.w.): ¿O parte de una hora? Dijo (s.a.w.): “Es cierto, o parte de una hora”. Pregunté: ¿Que hora sería? Dijo (s.a.w.): “Cualquier hora que fuese, sería al final de las horas del día”. Dije: Pero en ese momento no es hora de salat. Dijo (s.a.w.): “Claro que sí, porque si el siervo cuando reza y después se sienta sin que lo haga por otro motivo que el de la oración se considera que está en oración”.

¡Hermanos! Temed, pues, a Al-lah y abundad en los actos de obediencia a Él. Preservad vuestra oración, especialmente la de en medio. Y preservad el Yumua. Y que Al-lah nos perdone a todos. Amin.

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29 de Septiembre de 1995

Jutba impartido por:

Sheij Hamid Umar al Waly (Imam de Mezquita At-Taqua)

Traducido del árabe por:

Sheikj Zakarya al-Qurtubi

PRIMER JUTBA

Las alabanzas son para Al-lah, Aquel que ordena el bien y la justicia. Atestiguo que no hay más dios que Al-lah y atestiguo que Muhammad (s.a.w.) es su siervo y mensajero.

¡Siervos de Al-lah! Dice el Altísimo en su generoso Corán:

Los creyentes musulmanes no son sino hermanos”. (Al-Huyurat: 10).

Y esta hermandad a la que hace referencia Al-lah, El Altísimo, en su poderoso Libro, es la verdadera hermandad. Es la hermandad firme, la que no cambia, pues es firme entre los creyentes hasta el Último Día. Y todo aquel que se enemiste con su hermano habrá cometido un tremendo error, por olvido o por ignorancia de todo cuanto Al-lah ha hecho obligatorio a los musulmanes de amor, consejo y perdón. Y es preciso que aquel que por cualquier circunstancia por la que se haya enemistado, se arrepienta a Al-lah y pida el perdón a su hermano. Así como que vuelva su amor, su consejo y que cubra sus defectos.

Con todo ello es preciso luchar contra uno mismo y contra Shaytan, que son los dos enemigos que siempre acompañan al hombre. Es necesario, por lo tanto, obedecer los mandatos de Al-lah, ya que en su acatamiento está el éxito y el triunfo.

Dice el Altísimo en el Corán:

¡Adopta la indulgencia como conducta, ordena lo reconocido y apártate de los ignorantes!”. (Al-Aaraf:199).

Responde con la mejor actitud y aquel con el que tenías enemistad será un ferviente amigo”. (Al- Fussilat:34)

¡Creyente! Si has actuado conforme a las enseñanzas de Al-lah, para ti será el éxito, el triunfo y el respeto de todos los seres de la creación. Es decir, perdonar al que ha sido injusto contigo y restablecer las buenas relaciones.

Se transmitió de Ayyina que dijo: “Cuando Al-lah el Altisimo, hizo descender esta aleya: “Adopta la indulgencia…”, dijo el Mensajero de Al-lah (s.a.w.): “¿Que es esto Yibril? Dijo: “Que Al-lah te ha ordenado perdonar a quien te ha tratado injustamente y restablecer las buenas relaciones”.

¡Creyentes! Es preciso pues, observar cuidadosamente esta hermandad e ir a su encuentro, ya que es una de las gracias que Al-lah nos ha dispensado. Y si no fuera porque Al-lah nos ha guieado hacia la fe en Él, no seríais hermanos ni os distinguiríais de los que no son musulmanes, a quienes no les une otra cosa que no sean lazos puramente animales. Y que Al-lah nos proteja.

¡Siervos de Al-lah! Temed al Altísimo, amaos por Él y aconsejaos por Él. Y que cada uno quiera para su hermano lo que quiere para si mismo. Y que pida a Al-lah el bien y la guía recta. Y que Al-lah nos perdone a todos. Amin.

SEGUNDO JUTBA

Las alabanzas son para Al-lah, Señor de los mundos. Atestiguo que no hay más dios que Al-lah, El Rey, La Verdad, El Clarividente y atestiguo que Muhammad (s.a.w.) es su siervo y mensajero, el veraz, el fiel.

¡Siervos de Al-lah! Dice el Altísimo en el Corán:

¡Hombres! Os hemos creado de un varón y una hembra. Y os hemos constituido en pueblos y tribus para que os conozcáis. Y el más honorable de vosotros ante Al-lah es aquel que más le teme y obedece”. (Las Habitaciones:13).

¡Siervos de Al-lah! Esta es la realidad que hay que reconocer, acatar y poner en práctica. Y también reconocer a quien Al-lah ha honrado con el favor y el temor, concediéndole el honor de dirigir la oración y otros. Y que cada uno trate de ser de los honorables ante Al-lah.

¡Siervos de Al-lah! Sabed que la oración es el pilar del Din. Y es obligatorio para el imám que dirige la oración, hacerla con recogimiento y humildad, sin arrogancia y sin que vea el favor en sí mismo, sino que demuestre no ser merecedor de dirigir la oración, rogando a Al-lah no haberse propasado al adelantarse a los demás y de no haber sido elegido sobre alguien que gozara de mayor preferencia.

De la misma forma es obligatorio para los orantes no injuriar a quien ha sido preferido por la mayoría de la gente para dirigir la oración y que siga al imám poniendo su intención sincera en Al-lah y no para el imám Zaid, Umar o Bakr. Ya que si el imám es como debe ser, mejor que mejor. Pero si tienen algún defecto, no hay , por ello, nada contra ellos, porque pusieron su intención sincera par Al-lah, el Altísimo, y los defectos del imám no les perjudican.

A al-lah me confío y en Él me refugio. Y pido el perdón para nosotros y para todos los musulmanes. ¡Al-lah bendice a Muhammad, el Profeta iletrado, a su familia, a todos sus compañeros y dales la paz. Amin.

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13 de Octubre de 1995

Jutba impartido por:

Sheij Hamid Umar al Waly

(Imam de Mezquita At-Taqua)

Traducido del árabe por:

Sheikj Zakarya al-Qurtubi

PRIMER JUTBA

Las alabanzas son para Al-lah. Atestiguo que no hay dios sino Al-lah, solo y sin compañero. Y atestiguo que Muhammad (s.a.w.) es su siervo y mensajero.

¡Hermanos en Al-lah! Dice Al-lah, altísimo sea, en su generoso Corán:“Verdaderamente, el hombre ha sido creado inquieto e impaciente, pues, si le sobreviene algún mal se angustia y si le acaece algún bien se vuelve ávaro y tacaño”. (Las Gradas: 19-21).

Es decir, que en ningún caso esta complacido. Y si es agraciado con algún tipo de riqueza, no da el derecho que corresponde a Al-lah, altísimo sea.

¡Que Al-lah nos conceda el favor de protegernos de estos defectos, así como a todos los musulmanes!

A continuación, Al-lah, altísimo sea, hace una excepción entre los hombres y dice:“…excepto los orantes, aquellos que son perseverantes en sus rezos. Y aquellos que pagan de su dinero los derechos impuestos por Al-lah, como es el zakat. Los que dan crédito al Día del Juicio Final. Aquellos que son temerosos del castigo de Al-lah, ya que nadie está exente de él. Y aquellos que preservan su honra y no tienen otras relaciones sexuales que no sean con las que pueden tener con sus esposas o esclavas y sin que por ellos sean castigados”. (Las Gradas: 22-30).

Se desprende que los descritos en primer término, aquellos que nunca están satisfechos ni pagan los derechos de los demás, esos son los incrédulos y que Al-lah nos proteja. Y los descritos a continuación, es decir, aquellos que son perseverantes en sus oraciones…, esos son los creyentes musulmanes. Y las alabanzas son para Al-lah, Señor de los mundos.

¡Siervos de Al-lah! Debemos, por lo tanto, adornarnos de estas buenas virtudes y ser precavidos con esos otros vicios, como son la insatisfacción debido al excesivo amor por “dunia” y el no pagar los derechos obligatorios como el zakat. Y Al-lah sabe lo que ocultan los corazones.

SEGUNDO JUTBA

Las alabanzas son para Al-lah. Atestiguo que no hay dios sino al-lah y atestiguo que Muhammad (s.a.w.) es el Mensajero de Al-lah.

¡Hermanos mios en Al-lah! Cuando leemos: “Aquellos que son constantes y perseverantes en su soraciones”. Se dice, que se refiere a aquellos que hacen las oraciones en sus respectivos tiempos y también aquellos que abundan en oraciones voluntarias.

Y cuando leemos: “Aquellos que pagan los impuestos obligatorios a pobres y necesitados”. Es decir, la cantidad correspondiente por el “zakat” o limosna obligatoria.

Aquellos que dan crédito al día del Juicio Final”. Es decir, el día de la recompensa, tanto buena como mala.

Y aquellos que están recelosos y preocupados por el castigo de Al-lah”. Es decir, temerodaos y asustados.

Y aquellos que preservan sus partes privadas nada más que para sus esposas y esclavas”. Es decir, nada más que para aquellas, a las que Al-lah las ha hecho lícitas para ellos.

¡Siervos de Al-lah! Por lo tanto, lo tenéis perfectamente claro, si es que sois precavidos y observáis cuidadosamente y con la debida constancia los mandatos de Al-lah. Y os alejáis de aquello que os ha prohibido. Cumplid con el correspondiente pago del “zakat” y alejaos de la insatisfacción y la avaricia. Y que Al-lah nos perdone a todos.

¡Pedid paz y bendiciones por el Profeta generoso (s.a.w.) así como a su familia y compañeros. ¡Amin!.

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