EL CASTIGO DE LA TUMBA Y LOS DISTINTOS ESTADOS DE LOS DESOBEDIENTES…


Transmitió al-Bujari, de Samrata ibn Yundab que dijo: El Profeta (la paz y bendiciones de Al-lah desciendan sobre él), cuando rezaba una oración, solía dirigirse hacia nosotros y decía: “¿Quién de vosotros tuvo la visión de un sueño anoche?”. Entonces, si alguno había tenido una visión la contaba y él decía: “Masha-al-lah. Un día nos preguntó: “¿Alguno de vosotros tuvo la visión de un sueño?”. Dijimos: ‘No’. Dijo: “Sin embargo, yo ví en sueños anoche a dos hombres que se acercaron a mí, me agarraron de la mano y me sacaron a tierra sagrada. Había un hombre sentado y otro en pie con un gancho de hierro en su mano que introducía en la comisura de la boca del otro hasta alcanzar su nuca, después hacía lo mismo con la otra comisura de la boca, de modo que la primera cicatrizaba y así volvía a hacer lo mismo. Dije: ‘¿Que es esto?’. Dijeron: ‘Sigamos’. Y nos fuimos hasta que llegamos ante un hombre recostado sobre su nuca, y un hombre en pie junto a su cabeza con un mortero de farmacia o una roca con la que le rompía la cabeza. Así, cuando le golpeaba, la piedra rodaba y él iba a recogerla. Entonces, cuando regresaba a éste, su cabeza se había recompuesto y volvía a estar como antes. Entonces, él le volvía a golpear. Dije: ‘¿Qué es esto?’. Dijeron: ‘Sigamos’. Nos fuimos a un agujero que era como un horno de pan, su parte superior era estrecha y su parte inferior amplia, prendido de fuego por abajo. Si éste aumentaba, ellos se elevaban hasta casi salir, y si amainaba volvían a él. En su interior había hombres y mujeres desnudos. Dije: ‘¿Qué es esto?’. Dijeron: ‘Sigamos’. Nos fuimos hasta llegar a un río de sangre en el que había un hombre y otro hombre en la orilla con piedras en su mano. Cuando el hombre que estaba en el río quería salir, el otro le arrojaba una piedra en su boca devolviéndolo al lugar en el que estaba, y así hacía cada vez que el otro quería salir. Dije: ‘¿Qué es esto?’. Dijeron: ‘Sigamos’. Nos fuimos hasta llegar a un jardín verde en el que había un árbol inmenso, en cuya base había un anciano y unos niños. Entonces, un hombre que estaba cerca del árbol tenía en su mano fuego con el que lo prendió. Me subieron al árbol y me introdujeron en el hogar más hermoso que jamás haya visto; en él había ancianos, jóvenes, mujeres y niños. Después me sacaron de allí, me subieron por el árbol y me introdujeron en un hogar que era mejor y más hermoso. Allí había ancianos y jóvenes. Dije: ‘Me habéis llevado por sitios esta noche. Informarme pues, de lo que vi’. Dijeron: ‘Sí’.

Aquel que viste desgarrar sus comisuras de la boca era un mentiroso que sólo hablaba mentiras (…). Aquel que viste quebrar su cabeza era un hombre al que Al-lah había enseñado el Qur’an, se distraía de él durmiendo por la noche y no obraba conforme a él por el día. Eso se hará con él hasta el Día del Levantamiento. En cuanto a los que viste en el agujero son los adúlteros (zunat), y el que viste en el río tomaba usura. El anciano en la base del árbol era Ibrahim. Y los niños a su alrededor son los hijos de la gente. El que enciende un fuego es un rey que almacena el fuego. La primera morada es la morada de los creyentes en general. En cuando a esta morada es la morada de los mártires, yo soy Yibril y este es Mika’il. Alza pues, tu cabeza’. Levanté la cabeza y sobre mí había como una nube. Dijeron: ‘Ese es tu hogar’. Dije: ‘Dejadme entrar en mi hogar’. Dijeron: ‘Aún te queda vida por completar. Cuando la completes irás a tu hogar’.

 

APARTADO

 

Dijeron nuestros ulemas, que la misericordia de Al-lah sea con ellos: No hay nada más claro en cuanto a los estados de los que son castigados en sus tumbas que el hadith de al-Bujari, a pesar de ser un sueño. Pues, los sueños de los profetas, sobre ellos la paz, son revelación, como lo prueba el dicho de Ibrahim (sobre él la paz):    

 

“¡Hijo mío! He visto en sueños que te sacrificaba”.

 

Y contestó su hijo:

 

“¡Padre! Haz lo que se te ordena”. (Los Dispuestos en Filas, 37:102)

****************

Extraído de:
EL RECUERDO DE LOS ESTADOS DE LOS MUERTOS Y LOS ASUNTOS DE LA OTRA VIDA
Imam Al-Qurtubi
(Tomo 1: pag. 172)
Traducción del original en árabe por: Ahmad Maza
Corrección de estilo: ‘Abdur-Razzâk Pérez Fernández
ISBN: 978-84-608-1510-5

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